Nuestros abuelos tienen unas curiosas maneras de hacer regalos cuando ya no están. El norte de España se caracteriza por riquezas de paisajes, naturaleza, gastronomía, buenas gentes y… patrimonio. Y una de esas riquezas es el Museo del Emigrante que nos encontramos en el pueblo de Colombres.

La Fundación Archivo de Indianos-Museo de la Emigración, se constituyó el 22 de mayo de 1987, está calificada como fundación cultural benéfica de promoción. Fue promovida por el Principado de Asturias y otras instituciones. Se encuentra en la localidad de Colombres (Asturias), en la denominada “Quinta Guadalupe”, construida en 1906 por el emigrante a México Iñigo Noriega Laso.

En su página web aparece esta información:

La finalidad de la Fundación es la recuperación, ordenación y estudio de todo tipo de documentación relacionada con la emigración asturiana y española a América, producida a lo largo de los siglos XIX y XX, la formación de un museo como homenaje y reconocimiento permanente a la emigración, así como convertir la “Quinta Guadalupe” en espacio de encuentro social y cultural entre españoles, asturianos y los emigrantes y sus descendientes.

Es todo un descubrimiento este Museo, tanto la distribución de sus salas como la información que nos aporta de nuestros abuelos emigrantes. Argentina, México, Cuba, …, las fotografías de los anuncios de aquellos barcos que surcaron el Atlántico me han resultado emocionalmente especial, porque en esos vapores nuestros abuelos buscaron nuevas oportunidades, nuevos horizontes, llevando consigo su propia historia de vida. Un intercambio cultural y patrimonial únicos.

Les invito a conocer esta Fundación y su actividad a través de su página web: Fundación Archivo de Indianos - Museo de la Emigración - Inicio

Nuestros abuelos emigrantes a Europa.

Conocimos a dos mujeres magníficas que nos relataron parte de sus vivencias. Casa de Aldea El Frade, en Ribadesella fue el lugar de encuentro, su dueña está unida a Canarias con un amor de visitas durante gran parte de su vida, una anfitriona especial. Y quien nos dio la bienvenida, acompañó con su energía, sus indicaciones de visita a su tierra y mucha alegría. Nos compartió un episodio de regreso a su hogar que reproducimos:

“Fuimos emigrantes en Bélgica, y todos los veranos volvíamos a Asturias, a casa, en coche. Cuando llegábamos a San Juan de Luz, en el país Vasco Francés, la alegría desbordaba nuestros corazones, estamos ya en nuestra España, pero cuando divisábamos el cartel del Toro de Osborne que aún está, en Castro Urdiales ya la alegría se convertía en griterío, porque ya estamos en casa, nuestra Asturias maravillosa,”.

Estos recuerdos no difieren de otros emigrantes, cuando regresan. Y de los que no vuelven a su Tierra de origen, sus recuerdos se vuelven románticas imágenes que desean compartir con todo aquel que los quieran escuchar.

Nuestros abuelos emigrantes, merecen un recordatorio y les honramos contando sus historias y dignificando su esfuerzo con el país de origen y con el país que les acoge.

*fotos de autoría propia.

Si te ha gustado este artículo puedes leer mi artículo anterior en: 

Mi abuelo zapatero | Asociación Cultural Canaria de Escritores/as ACTE

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