Nuestra firma invitada este mes es Juan Carlos Chávez. Él es escritor y miembro de Acte Canarias. Nos cuenta a los lectores de este artículo que nació en Santa Cruz de Tenerife el 13 de diciembre de 1968. Su fascinación por la escritura comenzó aquella madrugada del 3 de diciembre del 2011, en la que se levantó sobresaltado con muchas ideas en la cabeza que tenía que plasmar de inmediato. Y, desde entonces, el hábito de escribir se convirtió para él en una pasión desenfrenada.

― Hola, Juan Carlos. En nombre de todos los lectores y en el mío propio te doy la bienvenida a esta sección de la revista. Tienes publicados ya tres libros: Desde lo oscuro y Tonessia, divinidad inspiradora. Cuenta brevemente a los lectores lo que más quieras destacar de estas dos obras.

― Ante todo, un saludo para todos los lectores. Agradecerte, además, la bienvenida y que me hayas incluido en esta sección de la revista de Acte. Y ya, sin más preámbulos, me dispongo a explicar brevemente mis dos publicaciones.

Desde lo oscuro es un libro en el que la mitad de sus relatos va en la línea oscura y la otra muestra diversidad, donde el sarcasmo y la ironía, entre otros, campas a sus anchas. Por su parte, Tonessia, divinidad inspiradora, es un libro en el que algunos de los relatos que aparecen están enlazados, además de que la obra literaria tiene un comienzo y un fin que están relacionados, por tales motivos podría decirse que se trata de una novela corta. La sinopsis es que Tonessia es un ente demoníaco que sirve de musa a los escritores y luego los mata.

― Tu tercera obra es Braíl, el retorno de Tonessia. A mí, como lectora me ha gustado. Pero ¿qué dirías a quien nos lee para que se acerque a tu tercera novela? ¿Qué intentas contarnos con esta historia?

― Se trata de la segunda parte de Tonessia, divinidad inspiradora. En esta obra Tonessia se fija en un joven escritor en ciernes y, a diferencia de los demás escritores a los que acaba matando, decide jugar con él. Le hace vivir situaciones paranormales, pesadillas, con el añadido de que este joven sufre acoso en el centro escolar, el padre es muy severo con él y la madre es muy sobreprotectora. Todas estas circunstancias lo llevan a la paranoia. Yo les invito a que la lean para que comprueben hasta dónde puede llegar la paranoia de una persona.

― Pasemos a la radiografía del escritor. Dinos, ¿en qué momento sentiste que la escritura dejó de ser un impulso y se convirtió en una necesidad?

― En el momento que llegué a vender casi mil libros en mi primera publicación.

― ¿Qué imagen, recuerdo o escena fue el primer motor de tu libro o de tu deseo de escribir?

― El deseo de escribir se produjo, como mencioné en la biografía, desde aquella madrugada del 3 de diciembre del 2011, en el que me levanté sobresaltado y con muchas ideas en la cabeza.

― ¿Cómo describirías tu voz literaria?

― Siempre que escribo una historia tiendo a retorcerlo, me atrevería a decir, con una pasión un tanto desmesurada hasta llevarlo a lo más oscuro. Es una cualidad innata que desarrollé al leer Poe.

― ¿Qué autores te han inspirado, mientras fuiste solo lector y ahora que escribes?

― Indudablemente, Edgar Allan Poe. Nunca pensé que, al adentrarme en su mundo, fuera a influenciar notablemente en mis escritos.

― ¿Qué parte del proceso creativo te resulta más desafiante: comenzar, sostener o cerrar un texto?

― Sostener, ya que es cuando estás metido de lleno en la historia.

― ¿Qué descubriste sobre ti mismo mientras escribías tu primera obra?

― Una capacidad, con estilo propio, para contar historias oscuras.

― ¿Qué temas te persiguen, aunque no los busques, cuando te sientas a escribir?

― Temas horripilantes. No puedo evitar que me acosen asiduamente.

― ¿Qué te gustaría que el lector sintiera al terminar tu libro: una pregunta, una emoción, una imagen?

― Una emoción, debido al género en que me desenvuelvo.

― ¿Cómo dialoga tu experiencia vital —trabajo, familia, derrotas, aprendizajes— con la ficción que escribes?

― Pues te diría, sinceramente, que no existe tal diálogo, puesto que lo que escribo no viene de mi experiencia vital. Confieso que a veces tengo la sensación de que alguien me cuenta sus historias y que quizás sea ese diálogo que mencionas el que se ha producido en ese alguien, por llamarlo de alguna forma.

― ¿Qué parte de tu proceso creativo es más artesanal y cuál más intuitiva?

― En general es artesanal. Los trabajo intensamente, suelo dejarlo reposar mucho tiempo, trato de pulirlo y cada vez me muestro más exigente con lo que escribo.

― ¿Qué te empujó a escribir ficción: una herida, una duda, una memoria que no quería apagarse?

― Pues ninguna de las que mencionas en la pregunta. Más bien la temática que me muevo me impulsa a escribir ficción.

― ¿Cómo dialoga tu escritura con tus silencios, esos que solo se revelan cuando estás solo frente a la página?  

― Hasta ahora no me he sentado frente a una página en blanco para ver qué se cuece en mi pensamiento literario. Sin proponérmelo, me han venido las ideas, ya sea de madrugada o en cualquier hora del día, y cuando he podido las he escrito en el acto. Y por las noches, que es cuando suelo escribir, las plasmo y las voy desarrollando. En la actualidad tengo seis frentes literarios fruto de esa visita inesperada de la musa. Cada uno de estos frentes los voy atendiendo según me vayan llegando las ideas para continuar dándole forma. O cuando debo dejarlos reposar, por consiguiente, atiendo a la siguiente obra según su antigüedad.

― ¿Algún personaje de tu obra te ha obligado a mirarte de una manera que no esperabas?

― Sinceramente, no.

― ¿Qué te da más vértigo: que te lean o que no te lean?

― Que me lean, ya que la temática les puede hacer pensar, como ya me ha sucedido en varias ocasiones, que soy un perturbado mental o que padezco episodios muy severos de depresión.

― ¿Qué parte de tu proceso es un refugio y cuál es una batalla?

― Con el tiempo también se ha convertido en un refugio, el cual me cobijo cuando puedo con la idea de buscar la paz en mi pensamiento, para aislarme de los problemas que me asolan.

― ¿Cómo convives con la idea de publicar en un mundo literario que parece moverse más rápido que la vida real?

― Lo llevo con tranquilidad. Trabajo una obra literaria y no le pongo fecha en la terminación. El tiempo que precise. Aunque a veces me siento presionado por la gente que me lee que esperan con impaciencia que publique la siguiente. Por una parte, es satisfactorio, pero por otro, si no lo gestionas bien, acabas estresado. En mi caso, afortunadamente, he logrado que esa presión no me afecte.

― ¿Cómo afrontas el tema de las editoriales?

― Procuro no caer en sus redes, porque muchas de ellas tienen la intención de explotarte.

― ¿Quieres añadir algo que no te haya preguntado?

― Me siento atrapado en esta temática. Al principio, como era una novedad, no me parecía mal escribir en esta línea, pero con el tiempo me he dado cuenta de que no me siento cómodo. Como no puedo forzar los cambios, pues intento adaptarme, porque no quiero abandonar este mundo tan fascinante como es la escritura. Espero que algún día vuelva a escribir fuera de esta línea, como lo hacía antes de leer a Poe.

― Pues muchísimas gracias, Juan Carlos, por compartir estas impresiones tan personales con los lectores de la revista Canarias Literaria.

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