La perfección…

Llevamos tanto tiempo buscando la perfección en todo lo que hacemos, que no somos conscientes de que solo estamos en el porqué nos ocurren las cosas, para así, sabiéndolo, poder ser perfectos, como si pudiéramos elegirlo, como si domináramos la vida... ¡Es como si pretendiéramos tener el control de ella! Nos hemos olvidado de que eso no es posible, desatendiendo el cómo y sí, digo bien, el cómo vamos a afrontar eso que ocurre, eso que tenemos que vivir, ese cómo lo hemos descuidado, simplemente eso, independientemente del porqué, el porqué viene después y además eso es ser acción, que nos posibilita saber el porqué, ya que es lo que vivimos para ordenarnos en esa experiencia que nos muestra, que nos posibilita visualizarnos y ser conocedores de nuestras acciones, si lo que hemos elegido ser, es lo que somos, a fin del encuentro con nosotros mismos. Pero nuestra prioridad es solo el porqué, entendiendo que así podríamos eliminar la experiencia de lo que desde nuestra visión es incorrecto y está mal... Pensamos que si sabemos el porqué, podemos suprimir o descartar o excluir esas experiencias, cuando esas experiencias las vivimos sin previo aviso son las que nos permiten elegir quiénes queremos ser o bien quiénes somos, depende de si somos conscientes o no, y así es la vida, el cómo vamos a afrontarla para saber el porqué.

En ocasiones no somos conscientes de que nuestra energía, nuestro foco está en ese porqué y sentimos que vivimos esa experiencia porque no hemos sabido gestionarlo, o bien no hemos sido capaces de entenderlo ni tampoco afrontarlo... El caso es que nos hemos sentido insuficientes, escasos para crear ese mundo visionado y proyectado en nuestra imaginación, planificado desde nuestros valores educados e ideados de cómo deben ser las cosas según el adoctrinamiento de nuestras creencias, elegidas o impuestas desde pequeñitos.

Estamos obsesionados con tener el control de la vida y así vivir una vida plena, llena de satisfacción, de placer, de gusto, de amor... Debemos ser sensatos, así no estamos siendo conscientes de que la vida está viva y es lo que ocurre, lo que pasa, lo que se transita a cada segundo, en cada instante...

Ya sé que estamos hartos de no tener el control, hastiados de intentarlo, cansados de no saber hacerlo, aburridos porque no sabemos proceder de otra manera...

Lo estamos haciendo bien, es esa la forma de hacer consciente la vida que somos, quiénes somos nosotros gracias a esa ausencia de saber el porqué, en todos sus sentidos posibles y probables.

Debemos descansar, la perfección es saber que todo es y no es, que para ser consciente del amor es porque existe la ausencia de él, que somos conocedores de la luz porque existe la ausencia de ella, la oscuridad... Lo uno sin lo otro no es posible, pues somos ambos y ambos debemos armonizar, no intentar eliminar uno de ellos porque desde nuestra percepción no sea placentero, satisfactorio, grato, bueno, positivo, etcétera.

La perfección es ser consciente de que somos todo.

Artículo revista anterior 👉🏼 https://www.actecanarias.es/index.php/es/node/2108

Añadir nuevo comentario