Joy COURRET, profesora de español en Francia, en la región de París. En 2022 empezó a interesarse por la poesía de Josefina de la Torre y participó en un coloquio en el Instituto Cervantes de Burdeos.
Hoy nos presenta un artículo sobre la música en la poesía de Josefina de la Torre, cuyo objetivo es analizar sus versos para observar las interferencias de las diferentes voces que existen en sus poemas y en su propia vida.
La música en su vida siempre fue algo importante; tocaba la guitarra y cantaba desde su niñez.
Les dejamos con su artículo y esperamos que lo disfruten.

No comprendo mi ritmo,
ni mi esencia,
ni por qué sigo andando,
respirando,
Josefina de la Torre, « Todos los días »
En la vida cotidiana, el ritmo parece guiar los elementos que nos rodean, que sean las estaciones, las horas del día y el fluir del tiempo, el accnto con el que hablamos o la música que tocamos. El ritmo está por todas partes y la poesía, naturalmente, no escapa a esta observación.
«La relación de literatura y música ha sido y es una de las más antiguas y fructíferas colaboraciones que se producen entre distintas manifestaciones artísticas», señala Blasina Cantizano Márquez, y añade que « la poesía nació unida a la música y la música estaba destinada al baile, que inicialmente poseía un carácter litúrgico y sagrado». Es decir que la música se vincula originalmente con la poesía, son artes que se pueden comparar en muchas ocasiones y que nacieron y crecieron juntas. Antiguamente, se cantaban los versos de los poemas y a veces unos músicos solían acompañar con los sonidos de sus instrumentos. De forma progresiva, la poesía pasó del sentido del oído al sentido de la vista. Hoy, los poemas se leen en libros y solo los blancos tipográficos parecen huellas de los silencios que se intercalan entre las palabras sonoras. El poema sin embargo, conserva vestigios de música, y a veces unos artistas deciden reunir las dos artes poniendo en música los versos de otros.
La música y la poesía comparten entonces puntos en común como el ritmo o la búsqueda de palabras refinadas. Pero, si es fácil observar el ritmo en una canción, por la presencia de los instrumentos, nos podemos preguntar: ¿cómo vemos y cuál es el papel del ritmo en la poesía ? Generalmente, se suele confundir ritmo y tempo; este último es el más difícil de definir en poesía, ya que depende de la velocidad de la elocución. Al contrario, el ritmo es más bien un movimiento que nace de la repetición organizada. En otros términos, es la regularidad que crea el ritmo, o la irregularidad. A nivel del poema, tal regularidad se puede observar con las sílabas, la métrica, la repetición de ciertas palabras o la puntuación. El poeta y crítico francés Henri Meschonnic considera el ritmo como la adecuación de las palabras, ritmadas ya con las sílabas y la puntuación y el hablar del individuo que pronuncia o escribe estas palabras. Para el especialista, ritmo y métrica no son iguales propiamente dichos, ya que requieren métodos de análisis diferentes. No se analiza una canción de la misma manera que un poema, aunque los dos tengan similitudes. Pero la poesía es mucho más que el lenguaje con ritmo, y la música no se limita a algo poético, tiene algo más. El ritmo, en otras palabras, es la organización del lenguaje. El ritmo en sí puede tener más sentido que el sentido de las palabras que pronuncia una persona. El fluir del discurso es más significativo que el discurso en sí.
En este trabajo, para observar la unión entre la poesía y la música, proponemos trabajar una parte de la obra lírica de la poeta Josefina de la Torre, que también fue actriz y cantante lírica. Esta poeta, nacida en Las Palmas en 1907, formó parte de las Sinsombreros en España. Su persona combina entonces varias voces que se van a mezclar en cada composición. Si la temática de la isla se desprende de su obra poética, Marina Patrón Sánchez nos dice que no hay que olvidar su « gusto por la canción, por el romance y por la repetición de versos […] se van a mantener a lo largo de su poética, pero con distinta intensidad ». En ese sentido, la música para la espacialista merece ser estudiada en sus poemas.
La sencilla observación de lo musical en su poesía guiará nuestros pasos, a través de la presentación de su carrera literaria y personal primero, y con el análisis breve de sus poemas en una segunda parte. Este artículo va a interrogar las relaciones que existen entre la música y la poesía en la obra de Josefina de la Torre.
Ante todo, tenemos que señalar que Josefina la Torre Millares entabló amistades con poetas de su generación y en 1935, en Madrid, la poeta instaló su residencia en un momento de su carrera en el que quería dedicarse por completo a su voz de soprano. Así, dio varios conciertos en lugares de la capital como el Lyceum Femenino o eu el Teatro María Guerrero. El más conocido y relevante tuvo lugar en la Residencia de Estudiantes de Madrid. En febrero de ese mismo año, Josefina dio un concierto en el Teatro María Guerrero que se denomina como Concierto de 1900 y en el que estuvo acompañada al piano por el escritor Cipriano Rivas Cheriff. En suma, todo Madrid escuchó su voz que era, antes de ser poética, una voz lírica de una cantante admirada. Fue en el escenario de la Residencia de Estudiantes donde, en 1936, dio un memorable recital interpretando canciones de Fauré o Debussy. Su talento le permitió ingresar en a Orquesta Sinfónica de Madrid y la Compañía de Zarzuelas del maestro Sorozábal. Su formación inicial se orienta hacia la música, seguramente por la presencia de músicos en su familia, como su tío, que vio en ella cualidades para el canto, el piano, el violín y la guitarra. En 1927 pasa largas temporadas en Madrid, donde perfecciona sus estudios de canto en la escuela de Dahmen Chao. En los años que siguen, Josefina va a entablar amistades con artistas, tanto músicos como poetas. En el año 1935, Josefina de la Torre fija su residencia en Madrid con el propósito de dedicarse a la música.
Lo más relevante es que Josefina de la Torre compuso sus propias partituras; una de ellas lleva por título Puerto de mar. Mezclando interpretación y escritura, nos parece que a partir de este momento Josefina se dirige progresivamente hacia la poesía. La mera creación de partituras es un reflejo de la cohabitación de varias facetas de su personalidad de artista. Efectivamente, se pueden comparar las partituras a poemas, con los blancos tipográficos y las notas de música que se asimilan a las palabras que componen los versos en un poema. Además de cantar, Josefina escribió sus propias obras musicales, lo que demuestra para nosotros que maneja la escritura poética y también musical.
Si nos focalizamos sobre la poesía, podemos notar que los primeros poemarios de Josefina de la Torre son plenamente musicales, tal como lo señala Marina Patrón Sánchez, que nos habla de la estructura musical y del tono alegre y popular de sus poemarios Versos y estampas y Poemas de la isla. Este arte lírico, al igual que la música, se focaliza en crear una forma estructurada, armónica y ritmada. Al redactar y crear una partitura, la poeta afirma su capacidad de aprovechar su imaginación lírica, en todos los sentidos, a la encrucijada del sonido y del silencio del poema.
Josefina de la Torre es una mujer artista que sorprendió por su capacidad musical y por su voz de cantante primero. Pero ahora, su identidad se asocia sobre todo con la poesía. Pero, es evidente que la música no desapareció de su mente y, por consiguiente, de su creatividad. Ahora bien, si la música se observa en su formación inicial y en su carrera, ¿cómo lo podemos observar en el seno de sus poemas ? ¿Cómo surge lo musical, que sea a través de los términos, del ritmo o de las repeticiones ?
Josefina, como mujer moderna, alza sus voces en una España conservadora que prefiere una mujer callada a una mujer creativa y con múltiples voces. Si la música es un arte fuertemente vinculado con Josefina, proponemos observar ahora la música en sus composiciones poéticas para ver cómo el espacio poético se convierte en el lugar de las interferencias de voces.
Vamos a comentar un poema titulado « Mis amigos de entonces », que es una oda a sus compañeros de la generación del 27 y un homenaje a la música.
MIS AMIGOS DE ENTONCES
Mis amigos de entonces,
aquellos que leíais mis versos
y escuchabais mi música :
Luis, Jorge, Rafael,
Manuel, Gustavo…
¡y tantos otros ya perdidos!
Enrique, Pedro, Juan,
Emilio, Federico...,
En este inicio de poema que alaba a sus compañeros poéticos (vemos que la voz nombra a Federico García Lorca, Luis Cernuda o Rafael Alberti…) el yo poético empieza con dos verbos que se refieren los dos a la lectura o el oído («leíais» en el verso dos y «escuchabais» en el verso tres). Con este efecto de paralelismo, que crea un ritmo como lo hemos dicho antes de trabajar este poema, el yo poético pone sobre un nivel equivalente « mis versos » y « mi música ». Los dos versos y las dos artes evolucionan en el mismo espacio, y el posesivo permite a la voz afirmar lo que es suyo.
A continuación, en el poema, leemos :
¿Por qué este hueco entre las dos mitades?
Vosotros ayudasteis
a la blandura del que fue mi nido.
En estos versos, el yo lírico pregunta en el verso 9: «¿por qué este hueco entre las dos mitades ? ». ¿De qué mitad nos está hablando la voz poética ? Parece que con este verso, el yo lírico alude a las dos artes, representadas como dos mitades. La voz poética parece entristecerse de la presencia de un « hueco » que separa las dos artes, música y poesía. El yo no olvida agradecer a sus compañeros con el verso « Vosotros ayudasteis », compañeros que favorecieron la existencia de un « nido » para la voz. El nido, por definición, es el lugar de la protección y del crecimiento.
Yo me formé al calor
que con vuestras palabras me envolvía.
Me hicisteis importante.
Con vuestro ejemplo,
me inventé una ambición
y tuve
vuelos insospechados de gaviota.
Gaviota, sí,
porque fue el mar mi espejo
y reflejó mi infancia, mis septiembres.
La voz poética se refiere a los símbolos que se observan en la obra poética de Josefina de la Torre de una manera general: la infancia, el recuerdo o la isla. Pero notamos también la importancia que da la voz poética al acto caluroso de hablar cuando dice « con vuestras palabras me envolvía ». El yo lírico subraya la amistad fuerte y tierna que existe entre ella y sus compañeros con estas palabras.
El poema sigue así :
¡Amigos que de mí hicisteis nombre!
A la mitad vertiente de mi vida
hoy os llamo.
¡Tendedme vuestras manos!
Yo me sentí nacer,
para luego rozar de los cimientos
la certera caricia.
El yo poético alaba sin ambigüedad a sus amigos y, para lograr su elogio, utiliza palabras que se asocian al tacto, tales como « manos », « rozar » o « acariciar » y términos que se mezclan con las palabras que remiten a la voz como « nombre » o « llamo ». A continuación, la voz parece perder su arte y su capacidad para expresarse :
Pero de pronto,
un día me cubrió lo indefendible,
algo sin cuerpo, sin olor, sin música...,
y me sentí empujada,
cubierta de ceniza,
borrada con olvido.
¿Dónde estabais vosotros, compañeros,
vuestras letras de molde, vuestro ingenio,
vuestra defensa
contra el desconocido ataque?
Esta ruptura en el ritmo marcado por la conjución « Pero » parece simbolizar la irrupción de la guerra civil y de la dictadura que va a seguir. Todos estos amigos a los que alude la voz sufrieron de los efectos de este episodio, que sea el exilio, la cárcel o la muerte. Las palabras que antes la envolvían desaparecen por completo en esta triple negación: «sin cuerpo, sin olor, sin música ». Los sentidos, tan importantes para la música y la poesía, se esfuman. La voz termina su verso con la mención de esta música, la ausencia de ruido, de ritmo y de armonía que supone la guerra civil. Pregunta la voz por las « letras de molde » que no pudieron impedir que sucediera lo peor que imaginaba la voz. La composición poética se termina con esta exclamación : « ¡Oh, amigos! » :
¡Oh, amigos!
Enrique, Pedro, Juan,
Emilio, Federico...,
nombres
que no responderán mi voz.
Manuel, Gustavo,
lejos…
Luis, Jorge, Rafael…
Que aunque el afán
vientos nos dé para encontrarnos,
ignoro en qué ciudad
y si llegará el día
en que vuelva a sentirme descubierta.
En el final del poema, volvemos a leer la acumulación « Luis, Jorge, Rafael… » Que suena como un estribillo constituido por los nombres de sus amigos, estas voces que la acompañaron. El yo lírico alude al silencio de estos compañeros (« que no responderán mi voz ») y muestra así la soledad que invade su cuerpo, sin tacto ni música en esta España vaciada de los sentidos. Una soledad profunda invade al yo poético cuando alude al exilio que ella nunca conoció (leemos, por ejemplo, «ignoro en qué ciudad » o « lejos »).
Seguimos con otro poema de Josefina de la Torre, titulado « Soneto ». Esta composición fue publicada en 1933 para celebrar el segundo aniversario de la República española. Es un poema que corresponde al inicio de su carrera poética, y nos pareció interesante, ya que Josefina exploraba la capital en aquel momento.
Soneto
Balcones del ensueño suspendidos
sobre la ruta azul desorientada
hoy en el barandal de la alborada
apoyan su firmeza, conseguidos.
Alta la cara luz de los sentidos
y abierto el ancho mar de la mirada,
una segura realidad soñada
contemplaría el vibrar de sus latidos.
Brazos que yo tenía suspendidos,
voy mía de mis voces olvidada
ojo que tenía adormecidos…
!Agitaros al viento, bienvenidos,
cantad sobre los aires, desbandada,
mirad al horizonte, esclarecidos !
Primero, es importante señalar que, como lo anuncia claramente el título del poema, se trata de un soneto. La poeta aquí decidió utilizar una forma clásica y musical para celebrar la República. La composición consta de catorce versos de arte mayor, en endecasílabos. La simetría de los dos cuartetos y dos tercetos produce un ritmo así inmediato e introduce lo musical en la composición. A nivel de la rima también se nota la fuerte musicalidad de la forma del soneto, son rimas consonantes abrazadas donde « suspendidos » rima con « conseguidos ». Este poema muestra la habilidad poética y musical de Josefina de la Torre. La voz lírica se concentra más sobre la exploración del sentido de la vista, tal como lo vemos en el verso 5 «luz», 6 «mirada» o 8 « contemplaría ». Pero, si leemos bien, podemos escuchar huellas musicales en este verso 8: «contemplaría el vibrar de sus latidos ». La sinestesia que une el sentido de la vista y el oído permite introducir una música suave, ritmada y constante en este cuarteto. Es una música vital que emerge del corazón, como lo anuncia el término «latidos». La tímida presencia de la música se confirma en el primer terceto. Al clamar « voz mía de mis voces olvidada » en el verso 10, el yo lírico, con un hiperbatón, focaliza la mirada del lectore sobre esta « voz olvidada ».
El yo lírico termina el poema con su segundo terceto y una exclamación que traduce bien la idea de celebración que se asocia al poema. Sentimos un furor y un clamor en este final de poema: «¡Agitaros!» o « viento » en el verso 12 y « desbandada » en el verso 13 crean una accción en el poema.
Podemos concluir afirmando que Josefina de la Torre es un artista de la voz y su arte es una combinación perpetua de su voz lírica, su voz cinematográfica y su voz musical. Canta sus versos, sus coplas y dio hasta su propia voz a actrices como Marlene Dietrich. Las dos artes tienen vínculos, interferencias, pero nunca se confunden plenamente. Por eso, preferimos hablar de « interferencias » para no caer en la trampa de considerar las dos artes como artes similares o idénticas. Nos parece importante separar música y poesía para considerarlas como géneros individuales, con sus particularidades y especificidades. La poesía puede, en efecto, entrar en comunicación con muchas artes, como la pintura o el baile. Josefina de la Torre dijo, refiriéndose a su menor consideración como poeta, que « este país no perdona la bicefalia, y menos aún las multiplicidades de facetas, como es mi caso ».
Lothar Semens, compositor y músico, pone en música los poemas de Josefina de la Torre y compuso obras musicales sobre poesías de Josefina de la Torre. Podemos citar, por ejemplo, «Si ha de ser » o « Cómo temblaban mis labios » de 1996 de Semens, que dio conciertos en Las Palmas de Gran Canaria. Su trabajo para rehabilitar la poesía de Josefina de la Torre es una manera de rendir homenaje a su voz lírica y a su lado musical poco conocido por el público. Otras voces, musicales en este caso, recuperan el talento y la herencia de la poeta para mostrar la estupenda bicefalia de Josefina.
Bibliografía
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- Cantizano Márquez Blasina, Poesía y música, relaciones cómplices, Universidad de Almería, Editorial del Cardo, 2010.
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-De la Torre Josefina, Marzo incompleto, Las Palmas, El museo Canario, 1968
-De la Torre Josefina, Poema de la isla, Barcelona, Altés, 1930
-De la Torre Josefina, Versos y estampas, Málaga, Litoral, 1927
-De la Torre Josefina, Litoral, edición de Emilio Prados y Manuel Altolaguirre, Numéro 177-180, 1988, P.81
-De la Torre Josefina, Poesía completa (2 volúmenes.), Madrid, edition F. Garcerá Torremozas, 2020
-Fumero Martín, J. M., « Las otras voces de la lírica insular de vanguardia » (Julio Antonio de la Rosa, José Rodríguez Batllori, Josefina de la Torre, Félix Delgado, José Antonio Rojas, Agustín Miranda Junco e Ismael Domínguez, Islas Canarias, Universidad de La Laguna, 2018
-Guerra Martin Manuela, Quitana Guerra Fransisco Jesús, Paralelismo entre la poesía y la música, Universidad de la Palmas de gran Canaria, El Guiniguada, número 3, 1992, pp.99-108
-Martín Fumero, José Manuel, Las otras voces de la lírica insular de vanguardia (Julio Antonio de la Rosa, José Rodríguez Batllori, Josefina de la Torre, Félix Delgado, José Antonio Rojas, Agustín Miranda Junco e Ismael Domínguez), Islas Canarias: Universidad de La Laguna, 2011, p. 348.
-Torrijos Ramón, Del Mar María, Mujer moderna, poeta y artista : la voz lírica de Josefina de la Torre y su admiración poética por Salinas, Alberti y Lorca, Études romanes de Brno, vol. 44, iss. 2, pp. 101-120, 2023
-Patrón Sánchez, Marina, La configuración de la voz poética de Josefina de la Torre a través de sus primeros poemarios. Impossibilia. Revista Internacional de Estudios Lit, 2022
-Pelegrina Guitierrez Alicia, «Cuando el tiempo no tenga ya memoria»: el tema del recuerdo en la poesía de Josefina de la Torre », Anales de Literatura Española, n.38, 2023, pp.233-252.
© Joy Courret
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