

PALABRAS MORIBUNDAS
(El origen de la canción) Escrito por Luis Almeida en noviembre de 2003.
Era tan azul el cielo en la mañana recién nacida… Su bóveda transparente, sobre pilares de luz, cobijaba un cuadro cuajado de promesas.
Después, las horas han ido cayendo, tristemente, una tras otra, en fila hacia el ocaso. Y el inmenso techo, antes luminoso, se resquebrajó en sangrientos arañazos, preludio de su mortal caída.
Finalmente, la luz ha agonizado. Del día solo han quedado las ruinas, y bajo sus escombros, miles de palabras antes usadas en febril actividad, yacen ahora muertas, convertidas en desechos, como cenizas sin lumbre, aves abatidas, casquillos sin bala.
Vuelvo a casa, destruido, con la mirada perdida y el hastío en la garganta.…
De pronto, creo percibir un gemido, un sollozo, y alarmado, me dirijo hacia la basura amontonada. Miro alrededor, remuevo cascotes y, entre adjetivos opacos y verbos rotos, contemplo estas palabras inertes:
“Dinámica del sector. Desajuste estructural. De la oferta y la demanda. Posición de liderazgo”
Las toco, comprobando que han perdido la vida, y al punto, vuelvo a escuchar un quejido implorante, desgarrador. Mis manos zarpas excavan desesperadas, buscando entre las sombras de hacinada destrucción, hasta encontrar, desfallecidas, casi moribundas: “Gato dormido, biberón, abrazo, marea, agua”.
Una ternura desconocida me estremece. Las recojo despacio, las limpio, las abrigo y, tras acostarlas cuidadosamente, vuelvo a buscar con más ansia. Al poco, mis dedos lacerados tropiezan con una placa que reza: “El business integral. Del ingreso medio diario. Internet la compra online. De clientes y mercados”.
Aparto la lápida rota y descolocada sin tumba y miro cabizbajo al suelo, al borde de la renuncia, cuando, donde cae el salitre que desborda mi mirada, las descubro, aún con vida, sepultadas:
"Hierbabuena, vela, caldo, mariposa, acordeón, humor, pintura".
Con manos temblorosas las recojo y las guardo en los bolsillos, que se abren a la vida con los nuevos invitados.
Aguzo una vez más el oído. El bálsamo del silencio apacigua el sobresalto. Luego, con lentitud, mi figura vuelve a erguirse, aspirando del aire su suave hálito y, sobre nubes de sosiego, inicio un andar pausado, con palabras que me guían en el viaje vespertino, meditada despedida, cual agua que dice adiós por el cauce del barranco, como caballo de palo que se aleja por los mares persiguiendo nuevas luces tras el somnoliento ocaso.
Esta noche, en el lecho, antes de cerrar los ojos, besaré a mi compañera e imploraré a los cielos que vuelvan a despertarme.
PALABRAS (la cancion)
Ayer salí a buscar palabras,
palabras nuevas para conversar,
porque las mías están pasadas de moda
y me quiero renovar.
Vi palabras que escapaban,
palabras en estampida,
que, tras su corta embestida,
acababan por llorar.
Vi palabras marioneta,
palabras siempre sujetas,
pendiendo de varias cuerdas
y voz en la oscuridad.
Palabras sin sur ni norte,
sin brújula ni horizonte,
presas en las mismas voces
cualquier día, en cualquier bar.
¿Palabras para guardar o palabras para olvidar?
Tan solo pretendo hablar
con acierto para expresar,
para expresar mi opinión
y poder escoger los vocablos correctos
que no induzcan a error.
Palabras de alto diseño
y actualidad palpitante,
palabras electrizantes,
como, por ejemplo:
Internet la compra actual.
Dinámica del sector,
desajuste estructural,
multiacuerdos de inversión
o la ofimática integral.
¿Palabras para guardar o palabras para olvidar?
Pero en una esquina perdida,
que una farola ilumina,
resistiendo a la deriva
en un mar de oscuridad,
estas palabras desnudas,
de pálida piel de luna,
se subieron a mi pluma
y al fin pude regresar.
Y estas son las palabras que llevé conmigo:
Mariposa, Perdóname, Hierbabuena,
Sonrisa, Cuna,
Abrazo, Amigo,
Gracias, Gracias, Gracias.
Para escucharla, buscar en Google: Luis Almeida, cantautor Palabras.
(Tocada de casa para una videoconferencia, comienza con saludos a varias personas)
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