En la antigüedad, las rosas ya eran veneradas por civilizaciones como la griega y la romana. Los griegos asociaban esta flor con Afrodita, la diosa del amor, mientras que los romanos la vinculaban a Venus. Se sabe que cultivaban diversas variedades y utilizaban sus pétalos en ceremonias religiosas y en otras festividades.

La flora canaria presenta variedad abundante en todas las islas y parece tener su origen en la flora subtropical europea del final de la Era Terciaria. Los restos fósiles de numerosas especies, encontrados en a la zona mediterránea europea y en el sur de Rusia, son idénticos a algunos endemismos que existen en la época actual en Canarias y Madeira.

Algunas características de las rosas nos aclaran algunos conceptos. La rosa es el nombre de la flor del rosal, una planta de la familia de las rosáceas que pertenece al género Rosa. La palabra rosa viene del latín rosa, rosae, con la que se designa al mismo tiempo a la flor y al rosal. Este término procede a su vez del griego antiguo.

Algunos autores refieren que la rosa se cultivó por primera vez en China, en los jardines imperiales de la Dinastía Chou, según lo descrito por Confusio. Muchas rosas cultivadas hoy día son híbridos y selecciones de especies nativas de China.

Otra leyenda de la mitología griega dice que las rosas eran las propias lágrimas de Afrodita, lágrimas que había derramado por el joven Adonis mientras él agonizaba en sus brazos. Sus lágrimas dieron rosas blancas, pero algunas se tiñeron de rojo, el rojo de la sangre de Afrodita, herida en unas zarzas en su desesperación por socorrer a su amante.

Rosas de jardín antiguas

Las rosas tradicionales, también llamadas rosas de jardín o antiguas, ya existían antes de 1800, lo que marca la introducción de la primera rosa de té híbrida, denominada “La France”. Son celebradas por su belleza atemporal, fragancia y resistencia. Nos conectan con el encanto romántico de los jardines históricos.

Una curiosidad reciente que nos muestran los investigadores del CSIC, es que han descubierto tres nuevas especies de rosas silvestres en los volcanes más altos de Canarias (La Palma, La Gomera, Gran Canaria y Tenerife), elevando el conocimiento sobre la presencia de la sección Caninae en el archipiélago. Aunque inicialmente se conocían pocas especies nativas, este hallazgo taxonómico subraya la importancia de las zonas altas canarias para la biodiversidad botánica.

*Los investigadores Manuel Nogales y modesto Luceño han revisado herbarios como el de la Universidad de La Laguna y el del Jardín Botánico de La Orotava para identificar estas nuevas especies. Estas rosas adaptadas a territorios volcánicos tienen relevancia por su valor botánico y por sus particularidades taxonómicas complejas.

Citas literarias:  Wikipedia. Interflora. Jardín Botánico CSIC +3

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