
Las inclemencias del tiempo nos impidieron celebrar nuestra tertulia del 24 de marzo, con la que retomábamos nuestras actividades, pero nuestro RETO del mes, escribir algo a la POESÍA, dado que el 21 de marzo se celebra el Día Mundial de la Poesía, no podía quedarse sin ver la luz y aquí les dejamos algunos de los trabajos realizados.
Luisa Chico
Poemas nocturnos
En mis noches de desvelo las musas me suelen visitar.
Supongo que intuyen que mi mente está receptiva a sus impulsos.
O quizá me vean tan perdida que cubren con su manto creativo mis ausencias de todo, protegiéndome del desvarío.
Así, en mis noches de desvelo, surge un relato escrito al aire que nunca será negro sobre blanco. Una canción nostálgica que jamás acariciará una garganta. Pero sobre todo, las musas me traen poesía.
Poemas que hablan de amores pasados o de amores futuros.
Poemas en cuyos versos aún titila una ilusión, un sueño o una intención.
Poemas al mar, a la tierra, a una sociedad en decadencia…
Poemas efimeros que nunca verán la luz por mucho que mis queridas musas se empeñen en ello.
Poemas solo míos y suyos.
Cómo bien dice un gran poeta amigo mío: "Cuando todo esté perdido, siempre nos quedará la poesía".
Marisol García
Poesía
Tu patada en mi mano es poesía.
Tu grito al verme ir a tu encuentro es poesía.
Son tus labios poesía, cuando me sonríes.
Tus enormes ojos negros son poesía.
El gutural sonido que emite tu voz es poesía.
Tu olor a leche cortada, tu olor a pañal mojado,
tus noches en vela y mis noches en vela,
tus llantos de hambre, tu primer diente,
tu primera palabra, el puré derramado por el suelo,
el buche en mi camiseta, el dolor de mis brazos de acunarte para que duermas.
Todo lo que sentí hace mucho tiempo y que ahora con tu presencia me has devuelto, es poesía.
Mi querida Rebeca, tú eres mi poesía.
Pilar Martin
Quisiera
Quisiera
acercarme a ti para conocerte.
Sigilosa,
me atrevo a seguir tus pasos acerados
que dejan en mí una huella silente.
Inquieta,
cierro los ojos,
ávida de saciar mi sed
con tus versos libres
con tus rimas
y escucho tus palabras grabadas a fuego lento
por innúmeras voces
que me llevan hasta el infinito.
Quisiera
aprender a dibujar tu deífico cuerpo
con mis dedos vacilantes e inexpertos.
Quisiera
navegar por los recónditos senderos de tu alma
y colorear con delicadas palabras
tu esencia innata.
Si tú me dejas,
quisiera…
Rosa Galdona
Poesía
Cuando me siento ante el papel,
pienso que somos instantes
que intentan comprenderse;
un pestañeo del firmamento
que, sin saber por qué,
se pregunta todos los porqués.
Cuando me siento ante el papel
veo líneas queriendo nacer,
luchando contra cuartos oscuros
sin interruptor para que se haga
la luz.
Por eso sigo manteniendo la pluma,
buscando en cada trazo
un sentido para seguir,
un vacío para llenar,
un idioma para nombrar.
La poesía es la grieta
por la que me asomo
al misterio,
ese que todos buscan
y todos sienten
cuando la noche se queda quieta.
Por eso mantengo la pluma;
para tocar lo inasible,
para esculpir lo que no tiene forma,
para arrancar razones al silencio
hasta que el silencio me responde.
Por eso mantengo la pluma;
para creer que el verbo
busca la verdad,
aunque a veces solo la roce,
como cuando se acaricia la yerba
y se percibe algo vivo latiendo en la humedad.
Cele Díaz
Poesía
Existe un cable invisible
que conecta perceptible
cerebro y corazón.
Pensamientos y sentimientos
se mueven al mismo son.
La poesía hace visible
esta conexión.
Y la exterioriza por medio de la sensación
que se transmite con la expresión.
de alegría-tristeza, risa-llanto, placer-dolor, odio-amor,
dulzura-amargura, y un largo etcétera que
combina cada una de ellas según la situación.
Es una lucha interna entre ambos
queriendo imponerse el uno al otro
cuando es más fácil caminar frente a frente
cediéndose el paso según convenga mejor.
La vida no es una partida de golf donde
lo que prima es meter la pelota
en el mayor número de hoyos,
sino jugar la partida con satisfacción.
Por eso, mis queridos cerebro y corazón
les reto a que firmen un pacto de no agresión.
Matale Arozena
Poesía infinita
En el mar de mis tiempos navegan las palabras.
Enlazarlas quisiera… si pudiera enlazarlas…
Son rebeldes, caprichosas y quisiera ordenarlas
Si ordenarlas pudiera… mas no encuentro manera
de que jueguen conmigo,
de que se den la mano en un bello conjuro
y que junto a las musas primorosas bordaran
los papeles vacíos,
con sonrisas ajenas, con llantos de unos niños,
con amores sinceros, con amores prohibidos
con las hojas que bailan el aire en el estío,
tal vez con un columpio que se torna vacío.
Quizás estas palabras no conocen el mundo,
Dejándose llevar sin ningún objetivo,
Inmersas en mi mar navegando sin rumbo.
Mas si vaciando mi alma, consiguiera envolverlas
Quizás aún podría un día entretejerlas
dejando que mis manos ansiosas las sembraran,
portando mil sentires repletos de mi esencia.
Entonces surge suave, áspera o explosiva,
pero siempre aportando realidad a la vida,
La poesía eterna, la poesía infinita.
Miriam Suárez
Trocitos de papel
Cristina y Antonio son pareja desde hace tres años. Comparten piso desde hace dos, pero el problema de esta pareja es que los horarios laborales no coinciden. La relación se había vuelto monótona desde hacía tiempo y Cristina añoraba los simples paseos que daban por el parque. María fue quien los presentó un viernes por la tarde, cuando invitó a todo el grupo a ver una reposición de la película Carrie.
Durante la película se abrazaron por un susto, pues aunque les encantaba el terror, nadie está libre de dar algún que otro brinco con esas películas. Ahora era Antonio quien temía perderla, quien salía por la puerta con la cara inexpresiva de siempre, camino al trabajo.
Entonces tuvo una idea. Para mostrarle su amor, cada día le dejaría pequeñas poesías desperdigadas.
El lunes se encontró una en el dossier que tenía que entregar a su jefe. Por suerte, Don Anselmo no vio nada, porque si no, Cristina se habría puesto roja de vergüenza. Esto le sacó una sonrisa y esa noche antes de dormir, en lugar de decirse un seco buenas noches y apagar la luz, se dieron un abrazo.
El martes encontró otra junto a su taza de café, lo que le hizo esbozar una sonrisa entre el cansancio, pues aunque la intención era bonita, el poema era malo.
Al día siguiente se cambiaron los papeles y fue ella quien dejó un pequeño poema sobre su almohada. Él lo guardó en el bolsillo de su chaleco como si fuera una moneda de oro.
Así con esta especie de juego, donde los dos sabían todo y nadie decía nada, esta pareja mantuvo viva la complicidad durante otro año. Demostrando su cariño con un gesto tan simple, pero a la vez haciendo grande su pequeño apartamento. Puesto que era algo que ya ambos esperaban y que buscaban por la casa, como dos niños jugando a la búsqueda del tesoro. Y es que el amor es algo cursi que te ilusiona como cuando eras niño o niña.
Y qué mejor medio para expresar amor que la poesía.
Sara Díaz
La Poesía, latido eterno
Si buscamos el origen de la palabra, tenemos que remontarnos hasta Aristóteles y su libro La Poética (que no se refiere únicamente a la poesía, sino también a la narrativa y, en general, a las demás artes). Proviene del griego poiesis, que significa algo así como “creación”. Y si miramos más atrás en el tiempo, llegamos hasta La epopeya de Gilgamesh, una historia escrita en tablillas de barro hace miles de años.
La poesía siempre ha sido como un espejo de lo que somos: habla de que la vida se acaba, de la muerte, de la amistad… de todo eso que nos hace humanos.
Sostenida en el tiempo, ha evolucionado, y no ha pasado de moda. Es como un latido que ha viajado desde aquellas tablillas antiguas hasta los poemas que hoy leemos en el móvil o en un libro. Podríamos decir que se ocupa de las verdades importantes, esas que a veces están escondidas debajo de lo que sucede cada día. Por eso reverencia cosas muy humanas: habla del dolor para hacerlo más llevadero, para celebrar a los amigos, para
preguntarnos qué pintamos en este mundo.
Al final, escribir poesía es una manera de decir: “Yo estuve aquí, amé, perdí, pero algo mío se queda en estas palabras”.
Realiza dos labores: recordar y mostrar. Por un lado, guarda la memoria de lo que hemos sido desde siempre. Por otro, nos enseña lo que somos ahora, pero de una forma especial: con rimas, ritmo, metáforas… Porque no solo cuenta lo que pasa, sino que lo transforma. El poeta juega con las palabras y, al hacerlo, pone orden en el universo, le da un ritmo que antes no tenía. Así nos ayuda a ver lo bonito y lo profundo en los hechos de cada día.
Y me despido con esta idea: necesitamos la poesía para vivir en este mundo, pero no como un adorno, sino como el aire que respiramos.
Matale Arozena
Carta a una amiga
Querida poesia:
Siempre supe de tí pues te apreciaba en boca de otros pero nunca me atreví a intimar contigo. Te admiraba de lejos. Te conocí pues, mas íntimamente, ya bien andada mi vida , cuando por casualidad te asomaste a mi ventana y me saludaste con un gesto amigable que me sorprendió. Te admiré y te admiro pues eres muy particular en tu forma de ser y de vestir, a veces sin sentido para mi.
Poco a poco, me fui acercando a ti hasta que comprendí que me tendías una mano para que nuestra amistad fuera lo que es hoy.
Me enseñaste a conjugar palabras y sentimientos en un bello baile en el que siempre apareces, unas veces pletórica, enérgica y alegre. Otras, te muestras nostálgica, triste e incluso enfadada. Pero no hay dos sin tres y en ocasiones aparecían también poniendo creatividad a este juego, las musas, unas veces envolviéndonos de creatividad y otras apareciendo y desapareciendo dejándonos sin ese aporte mágico que nos brindas.
Siempre estas en mis momentos mas señalados y en los mas sencillos haciendo aflorar tantas cosas que sin ti, se hubieran quedado en lo mas profundo de mi alma. Me has enseñado un lenguaje distinto y rico en el que caben todos los colores de la vida. Así, ahora he aprendido también a buscarte y encontrarte en cada momento del camino. En una sonrisa, en una hoja que se desprende de un árbol, en una mirada y en el mismo amor en cualquiera de sus caras.
Siempre te tendré a mi lado como mi mas intima amiga, sincera y compañera incondicional. Espero seguir creciendo contigo.
Atentamente:
La amiga que te abraza entre sentimientos y palabras y a la que ayudas a seguir en el camino.
Emma Coello
Poesía
Cuando quieres que el tiempo corra, te dedicas a observar lo que sucede en tu entorno, por ejemplo me digo: esa nube que acapara el techado de ese luminoso ático apunta forma y manera de extraterrestre, si, si, no de platillo volante sino de su dueño.
Me digo que la nube y su entorno perfectamente pueden ser mi poesía, la que no sé escribir, ¿es que acaso la poesía no es un encuentro con el pasado? Si le digo a mi musa, ese ático una vez fue mío.
¿Sabes? Cuando aún creía en ti poesía pero aparecieron las musas y me dijero al oido no abandones tu hogar, y las escuché, han vuelto de nuevo, escribe el último capítulo, me dice, elegiste bien ser libre y amar la poesía.
Añadir nuevo comentario