Una voz temblorosa

un miedo que abraza

las lágrimas brotan

en el rincón del aula

el llanto de un niño

con herida en su alma

donde el eco se va

como ríos al alba.

¿Por qué lloré?

me pregunto hoy con calma.

El maestro fue duro,

la carga pesada

un corazón inocente

cargado de calma,

me siento pequeño

la tristeza desbordada.

Ellos me gritan

que llorar es de débiles

que solo las niñas

lo hacen, sin razón aparente.

Mi madre en mi recuerdo

al oírme sonríe

abraza la esencia que soy

y mi corazón gime.


Escucha hijo mío

te hablaré con verdad

hay dos cosas importantes

que nunca debes olvidar:

La primera,

estoy orgullosa

de tu vulnerabilidad

las lágrimas son vida

son fuerza son mar.

Llorar no es estúpido,

es un don 

un reflejo del alma

una conexión.

Las lágrimas limpian

el polvo del corazón

y quien no siente

vive en la desolación.
Y la segunda

errar es parte de crecer

los errores son huellas

que nos hacen aprender.

Tus hermanos y yo

hemos fallado también

y de cada tropiezo

hemos resurgido para SER.
Así que llora hijo

no sientas la culpa.

Ser niño y ser valiente

si el dolor te visita,

es una hermosa cita

no te escondas

en tus sombras

la vida es un viaje,

y tú su brújula.
Levanta tu cara,

enfrenta el mundo

sin mied,

con la fuerza de aquellos

que sienten lo profundo.

La superación nace

del dolor y el deseo

y en cada lágrima,

hallamos nuestro rumbo

nuestro marcado sendero.
Recuerda siempre

que lo imperfecto

es hermoso,

y en la acción del amor

se encuentran tus sueños.

Cada paso que das,

aunque parezca doloroso

te acerca al ser que eres

un ser divino hermoso.

Acaricié el recuerdo,

cerré mis ojos,

sentí sus palabras

en todo mi cuerpo

en lo más hondo 

de mi cerebro.

Hoy, Yo Soy ese hombre

con heridas en el alma

generando terremotos

que me ayudaron a vivir

a experimentar mi dolor

y el dolor de los otros

para entregarlas al universo

pues es lo que soy,

amor eterno y hermoso.

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