
En los anteriores manifiestos hemos desarrollado científicamente de qué está compuesto el ser humano como energía electronegativa según la tabla de Pauling: oxígeno, carbono, nitrógeno e hidrógeno. Al destacar su composición ante la inmensidad del universo, el ser humano no pasaría de ser una pequeña partícula de gas o, mejor dicho, dióxido de carbono.
En su micromundo, sería una estructura compuesta por órganos, tejidos, células, moléculas, átomos, partículas subatómicas y el fotón (luz). Seríamos algo así como una partícula de gas luminosa (polvo de estrellas). Resulta incomprensible cómo a veces nos creemos el centro del universo o superiores a los otros cuando, en realidad, no tenemos nada que envidiar o adorar: somos lo mismo.
La diatriba de este III manifiesto no nos llama a lo anterior, sino a comprender: ¿para qué somos eso?
Si hacemos un pequeño ejercicio de origen animal, el hombre no existiría más que para comer, dormir, defecar, procrearse y para la sensopercepción; no habría tanta complicación a la hora de relacionarnos. Sin embargo, pasó a ser un ser biopsicosocial (biológico, psicológico y conviviente).
Ahora bien, se desarrolló un sistema programático de comandos unidireccionales con un pensum para la institucionalización de la mediación: hogar, escuela, trabajo, gobierno, iglesia, modas y condicionamiento cultural. Todo esto determina quiénes somos: un sujeto social con "sentido común", porque todos estamos alienados y todo está institucionalizado con normas legales y extralegales que condicionan la mente humana a un sistema capitalista. Pero, el quiénes somos, no es lo mismo a: para qué somos.
Véase el capitalismo como una concepción política: una forma de ver y hacer las cosas de los seres humanos. Porque una cosa es el capitalismo y otra el capital; lo primero es una concepción alienante y lo segundo un activo.
El "para qué somos" fue impuesto en nuestro campo neuronal por repetición y alto impacto emocional. Ahora nos toca profundizar en si realmente queremos ser eso que hicieron de nosotros, o si estamos a tiempo de cambiar el "para qué somos" como seres humanos.
En el próximo manifiesto compartiré una investigación que me ha llevado más de veinte años, la cual diseñaré en un cuadro demostrativo para su pronta comprensión. Lo he titulado "Sistema Operativo N5": es la programación inserta en nuestro cerebro subconsciente que nos permite vivir en automático, como robots, analizando que nuestro cerebro es un campo neuronal de altísima frecuencia eléctrica, sinapsis, neuronas, neurotransmisores, ondas electromagnéticas y el sistema de activación reticular.
Esta investigación nos permitirá comprender en qué parte de la programación vivimos y, sobre todo, para qué somos eso; para qué existimos.
Si te ha gustado este breve contenido, te invito a leer mis dos anteriores manifiestos para que vayas creando una idea precisa en tu imaginación. 1. Naturalmente hembra, terrícolamente humana, universalmente pensante: https://www.actecanarias.es/es/node/2086. 2. Humano Vs. Ser social: https://www.actecanarias.es/es/node/2209
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