Conocí a Javi hace muchos años (mejor no te digo ni cuántos para que no calcules mi edad); apareció un día por la Escuela de Etnografía y Folclore de Santa Cruz de Tenerife, de la que yo también era alumna por aquella época, y aunque yo cursaba por entonces el cuarto nivel, asistía a las clases en los otros tres para mejorar mi baile y ayudar a Diego en lo que podía, por lo que juntos aprendimos todo lo que nuestro querido profesor, Diego Felipe, tenía a bien compartir por entonces: los movimientos necesarios para ejecutar cada baile y su pasión por los bailes tradicionales canarios.

Recuerdo el día en que nos acompañó al baile de magos de Santa Cruz, en su primer año en la Escuela, cuando aún no sabía dar un paso coherente, y yo me empeñé en ir a buscarlo para bailar cada vez que sonaba un pasodoble o similares con el fin de que él no se sintiera aislado por no poder bailar todavía isas, folías y demás. Motivo por el que Javi dice siempre que yo soy su madrina en el folclore.

De sus clases salíamos todos no solo sabiendo bailar folclore, sino amando esa tradición con toda nuestra alma, motivo por el que muchos de sus alumnos terminamos impartiendo clases de baile o dirigiendo grupos al finalizar los cuatro cursos de los que constaban las clases. Tal fue mi propio caso; fui el relevo de Diego cuando él dejó la Escuela, y de mi buen amigo Javi, cuya trayectoria en este mundillo irás descubriendo en esta entrevista.

Con el tiempo, Javi se casó con alguien con quien compartía ese amor por los bailes y las tradiciones, Olga, y el resto de sus vidas estuvo siempre marcado por el folclore canario.

Olga y Javier

Entrevista a Javier Díaz González y a su compañera y esposa Olga Mª Melián Alonso

¿Qué o quién motivó el interés de ambos por los bailes canarios?

Para Olga este interés surge desde muy pequeña, ya que, siendo originaria de Punta del Hidalgo, una de las cunas de nuestro folclore, mamó de la música y los bailes de la zona. Incluyendo que su madre, Olga Alonso Suárez, fue bailadora de la agrupación Zebensui de dicho pueblo. Su familia tenía también larga tradición dentro de bailadores del tajaraste del niño y eso también hizo que creciera un gusanillo dentro de ella que con el tiempo germino.

Para mí, originario de La Esperanza, el interés es más tardío. Un amigo del instituto me animó a participar en una agrupación de baile folclórico que necesitaba hombres y, aunque no me gustaba nada, pero nada, bailar, acabé siendo el amante de nuestros bailes folclóricos que soy hoy en día.

Con el tiempo y entrevistando a familiares, he descubierto que mi abuelo paterno (que falleció muy joven y nunca conocí) había sido un gran bailador de malagueñas e isa al estilo más tradicional dentro de los bailes de su pueblo.

Fue el baile folclórico lo que nos unió cuando, siendo director de la agrupación folclórica Teguaco y ella bailadora, nos conocimos y no hemos dejado de bailar.

¿Comparten esa afición con alguien más de su familia?

Aunque tenemos 5 hijos entre los dos, ninguno de ellos ha heredado el gusto por el baile canario. Y cuando lo han hecho, ha sido obligado, pero estamos tranquilos porque sí respetan y han aprendido a vestir correctamente la ropa tradicional y ayudar a sus propios amigos. Reconocen la música, los instrumentos, etc.

La madre de Olga, que antes nombramos como bailadora de la agrupación Zebensui de Punta del Hidalgo, y mi hermana, que fue bailadora, pero por un corto periodo de tiempo.

¿Consideran importante el estudio etnográfico y su divulgación en el día de hoy?

Bajo nuestra experiencia, consideramos que hay que llegar a los más jóvenes; por eso nuestra difusión de El Rincón del Bailador de nuestro baile canario en las redes sociales. Siempre siendo consciente de que debería trabajarse nuestra cultura desde los colegios. Desde la cuna. Cuanto antes el niño lo aprenda, antes lo normalizará como parte de sí mismo.

Con respecto al estudio de nuestro folclore, nos hemos centrado en el gran abandonado que es nuestro baile folclórico, ya que casi todos los estudios son sobre la música y la vestimenta, siendo el baile el gran olvidado. Y hay muchas más personas centradas en el tema de la música y la vestimenta que sobre el baile.

¿Cómo creen que podríamos ayudar para que no se pierdan nuestras tradiciones?

Aunque consideremos que el folclore se ha envejecido y se está muriendo, solamente con un cambio de mentalidad y apoyo por parte de nuestras instituciones gubernamentales y políticas se podrá salvar nuestra cultura. Como dijimos anteriormente, trabajando la cultura desde los colegios y enseñando a las nuevas generaciones el valor que tienen nuestras tradiciones. Porque un pueblo sin cultura no tiene identidad.

¿Qué significa para ustedes el paso por el folclore?

El folclore se ha convertido en algo importantísimo. Llevamos una gran parte de nuestra vida dando talleres, cursos y charlas para enseñar esta tradición que hemos heredado y nos sentimos responsables de divulgarla; es una pasión que nos unió y nos une cada día.

Cuéntanos cómo surge la idea de convertirse en influencers y la repercusión que han tenido.

La idea se le ocurrió a Olga cuando, estando confinados durante la pandemia, decidió subir todo lo que sabíamos y habíamos aprendido a las redes sociales para que todo el mundo tuviera acceso a esa información. Y sobre todo porque el consumo de las redes sociales se ha convertido en una forma de vida para la sociedad actual y, si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma.

Pues la verdad que no somos conscientes desde que tú grabas un video, lo subes a redes y qué es lo que pasa a partir de ahí. Desde un señor de 80 años acercarse y decirnos que nos conoce porque nos tiene metidos en su móvil. Un matrimonio que se ponía a practicar en su casa con nuestros videos porque siempre les ha gustado, pero por sus trabajos no podían ir a clase. Que nuestros hijos nos digan que sus amigos son seguidores nuestros y que les gusta lo que ven. Hasta que vayas a un baile de magos y la gente quiera sacarse fotos con nosotros porque nos conoce por las redes. Nunca dejan de sorprendernos.

¿Tienen algún proyecto nuevo que nos puedan contar?

En principio, ahora mismo, por razones de salud hemos tenido que parar. Olga tiene una lesión de cadera muy grave que nos tiene en el dique seco durante una temporada y hasta que pueda pasar por quirófano. Pero nuestras mentes siempre están trabajando y siempre hay proyectos e ideas para un futuro muy cercano.

Mi agradecimiento por haber accedido a contarnos algo de su vida en el folclore, y mis deseos de que Olga se recupere muy pronto para que puedan retomar esta preciosa actividad que tantos momentos buenos nos han proporcionado a todos los que hemos tenido el privilegio de entender la importancia de la transmisión de nuestros bailes tradicionales canarios, antes de que los algoritmos y la decadencia social que nos inunda terminen con ellos.

Biografia

Olga María Melián Alonso, originaria de Punta del Hidalgo, educadora infantil centrada durante muchos años en la educación de sus 3 hijos.

Como bailadora en agrupaciones como Teguaco, Arraigo e Higa de La Perdoma. Y directora de agrupaciones como Punta Rasca, Lava y Picón, Tamarayadre, Aceviños y proyectos folclóricos como "Un Sueño con Sabor a timple".

Investigadora de nuestros bailes y tradiciones navideñas. Actualmente directora y asesora de vestimenta en la Agrupación Folclórica Los Aceviños.

Javier Díaz González, originario de La Esperanza, con un ciclo superior en realización audiovisual y espectáculos.

Como bailador de agrupaciones como Cencellada, Guarache, AFU, E.F de El Rosario, E.F.Tegueste, E.F. Santa Cruz, Arraigo, Aguarubai, Asio, Higa, Amigos de La Esperanza. Como director de Aceviños, Lava y Picón, Arraigo, Punta Rasca, Teguaco, Tamarayadre, E.F. Tacoronte, E.F.EL Sauzal.

Creador de proyectos folclóricos como "Legado y Tradición", "Un Sueño con Sabor a Timple", etc.

Juntos hemos dado charlas y talleres sobre baile y vestimenta en muchos colegios e institutos de nuestra isla.

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