
Estoy escuchando a uno de mis cantantes favoritos. Cualquiera de sus canciones han despertado en mí una ternura tal, que mi alma se abre para dar cobijo al amor y a tantos sentimientos y parece que va a explotar.
Esta canción de Alberto Cortez me acompañó en muchas ocasiones en mi pubertad y ya desde entonces hizo mella en mi pobre corazón inexperto. Ella me hizo valorar a la NATURALEZA , así con mayúsculas, y ponerla a la altura del ser humano. Por ello rememorando y escuchando esta canción escojo al árbol, elegante señor de la naturaleza para rendirle homenaje a toda ella. Así lo pienso y lo siento en mi jardín.
Siempre, desde que lo recuerdo, estuvo ahí con sus pies en la
tierra, inmóvil, sin poder huir; su cuerpo marcado por múltiples
nudos, tantos como cumpleaños. Es derecho y estilizado como un
vigía que otea el mar y quiere traspasar el horizonte. En sus brazos,
que ondean jugando con el viento, revolotean miles de hojas que
susurran siempre cosas distintas, a veces llamando al cielo e
invitándolo a fabricar sueños, otras haciéndole guiños a las estrellas
que lo miran asombradas.
Sus ramas-brazos han servido para arrullar la infancia en un
vaivén casi temerario y para sujetar a algunos, bastantes, pies
atrevidos que quieren alcanzar el cielo.
Ha sido testigo mudo de muchas historias, como por ejemplo
de amores de juventud a juzgar por unas letras enlazadas,
rodeadas por un corazón impresas en su tronco o de otras que no
dejaron huella palpable pero que quizás el recuerda.
En su cabellera de esperanza se encuentra, entre las ramas
poderosas, un mundo dinámico de cantos trinados y revoloteos que
le aportan alegría y a los que acuna ayudado por el viento que
susurra una eterna canción de cuna. Es la vida misma que le
rodea a todo él y le invita a ser un elemento más del universo en la
tierra. Compañero del camino que permite que la vida continúe.
Hoy lo veo frente a mi, como un espejo que me pinta de
color verde. Es majestuoso, grande, altivo y yo que se cuantos
adjetivos mas llegan a la mente a través de mis ojos para
describirlo. Yo no soy así; ¿entonces por qué siento en mi interior
que me identifico con él como si de un solo ser se tratara?
Arbol de vida me siento, fabricante de sueños y autora de
realidades, con todas las ramas que la vida quiso darme y fija en la
tierra dejando que el viento me susurre lo que quiera.
Mi árbol y yo fue compuesta por Alberto Cortez, formando parte del disco “En un rincón del alma”que salió al mercado en 1970 y estrenada en 1971 en México. En 1972 recibe su primer disco de oro por “ Mi árbol y yo”. Ha sido tomada como referente para la preservación ambiental en países como México por esta relación entre el hombre y el árbol que tan poéticamente describe en la canción que nos ocupa.
Artista de gran sensibilidad tanto en sus composiciones como en sus interpretaciones.
En Youtube pueden encontrar esta canción interpretada por su autor y alguna que otra versión. Particularmente me encanta la interpretación de Alberto Cortez.
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