El camino lo tenemos que andar cada uno, cada uno tenemos el nuestro. 

Vinimos a experimentar y comprender algo que nos corresponde a nuestra verdad.

Muchas de las veces pensamos que el mejor camino para los nuestros es el de uno mismo, el que cada uno filtra, sentimos que ése es el "mejor", ... Solemos albergar en nuestro interior una gran consideración a nuestro camino, ese que hemos elegido y elegimos. Por ello tenemos la inmensa intención y la enorme loabilidad de indicárselo a los demás, ¡nuestro camino es la mejor elección!, además intentamos mostrarlo desde nuestra visión, guiando y dirigiendo, pero debemos de ser conscientes que eso a veces no es sinónimo de lucidez. 

Es cierto que en ocasiones es así como nos corresponde, pero otras no, con los hijos por ejemplo es nuestra responsabilidad, pero ¿cuál es la responsabilidad?... Desde mi

percepción es la de PREPARARLOS para que ellos elijan según su visión, según sus criterios, según su discernimiento y su propósito de vida... En otras ocasiones, aún no tengamos esa responsabilidad, seguimos teniendo esa necesidad y, aún no siendo demandados, enseñamos por dónde se ha de ir, cuál es el camino apropiado, qué es lo mejor y qué es lo peor, qué es lo que está bien y qué es lo que está mal, qué es lo que es correcto o qué es lo que es incorrecto... y así sucesivamente, es decir, tenemos la razón de la senda elegida.

Hay momentos que notamos que no somos escuchados, que no se nos tiene en cuenta y por tanto nos sentimos no valorados... Quizás nos están mostrando algo muy importante y es que a lo mejor nuestro cometido es solo el de aportar y sumar herramientas ¡si se nos pide!, para que hagan su camino, que no necesariamente tiene porque coincidir con el nuestro.

En ocasiones, somos nosotros mismos los que asumimos esa responsabilidad de guiar, solo nosotros y después si no se nos hace caso, nos sentimos ofendidos, frustrados y fracasados. Sé que hemos aprendido de esa manera, somos muchos los que necesitamos un líder que nos diga cuál es el camino adecuado y cómo tenemos que hacerlo, ... Pero la educación es capacitar, para que cada uno elija el suyo.

Debemos preguntarnos en caso de que estemos pendientes de un líder, si ese también es nuestro camino o es el camino del líder desde la visión de él.

Si hasta ahora no hemos sido conscientes de esta reflexión sobre nosotros mismos y hemos coincidido con un auténtico líder hecho así mismo, hemos sido afortunados, ...

Pero si por nuestra inseguridad y necesidad de ser aceptados en el colectivo seguimos a un "falso" líder, aquel que el liderazgo lo tiene por el puesto que ocupa, como por ejemplo los jefes o aquellos que tienen muchísimos títulos adquiridos, pero sin ninguna experiencia, entonces el camino se vuelve inseguro, lleno de incertidumbre y vulnerabilidad, el foco está en el miedo a ser aceptado y no en ser nosotros mismos, nuestra mejor versión, y ejemplos hay muchos. Cuando es así, solo tenemos una visión a corto plazo, la del interés de ese falaz líder, nunca a medio y mucho menos a largo plazo. 

Ordenémosnos para que cada uno esté donde nos corresponda y también para que nadie de nosotros por nuestra egolatría o egocentrismo se aproveche de manera vil de las posibilidades que nos ofrece el sistema, que nos permite adquirir notoriedad para ser más y tener más que los otros, y ser el jefe que dirige, y no el líder real que nos muestra otras formas de CREAR un colectivo líder, donde todos somos importantes.

El líder de nuestra vida somos nosotros mismos, nos necesitamos a nosotros para vivir la vida que somos, reconocer nuestras capacidades y así ver la de los demás y de manera natural los líderes reales ocuparan el lugar que les corresponde y todos salimos ganando.

Saca tu líder y dirige tu vida ordenando con los demás 

#Gotitasdeagua888

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