
Hay noches en las que la ansiedad
quiere robarnos la calma,
se esconde detrás del silencio
y va apagando el alma.
Yo también luché con mis demonios,
también quise abandonar,
pero descubrí que entre mis manos
había una forma de sanar.
Cuando la oscuridad te encuentre
y no puedas ni respirar,
coge tu pluma y escribe…
escribe para no callar.
Que tus heridas no te avergüencen,
son la prueba de tu verdad,
porque quien ha tocado el fondo
también puede volver a volar. 🕊️
Y mírate hoy al espejo,
sin miedo a lo que verás:
«Aquí estoy, sigo luchando,
y hoy no me vas a derrotar».
Porque el éxito más hermoso
no es ganar ni aparentar,
es convertir cada caída
en un motivo para avanzar.
Escribe para sanar.
Escribe para abrazar.
Porque tu voz, cuando nace del alma…
es simplemente imparable.
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