
Todo en la vida se suele medir por etapas. La mía, en este principio del año 2026, entra en una diferente con la finalización de mi mandato como presidenta de la Asociación Cultural Canaria de Escritores/as Acte.
Son tiempos de dejar espacio para que la asociación se nutra de savia nueva, de compañeros que puedan aportar una visión diferente sobre cómo llevar adelante este colectivo que tantas satisfacciones nos ha dado en los últimos ocho años, y que sus ideas y empuje nos ayuden a seguir creciendo. Por mi parte, creo haber dado todo lo que podía dar de mí para hacerlo posible.
Han sido años de tropiezos, esfuerzo y trabajo, no nos engañemos, pero también de proyectos, ilusiones y momentos maravillosos que han compensado todo lo demás. Contar con los equipos con los que he compartido todo ese camino, en las dos ocasiones en que me ha tocado estar al frente de Acte, ha sido todo un lujo. Me han hecho sentir en todo momento apoyada y respaldada en mis decisiones y eso no tiene precio en el momento actual por el que está atravesando esta sociedad donde el trabajo como voluntariado está tan denostado.
Me marcho con la satisfacción de una labor bien realizada, con ilusión y empeño, y de haber puesto mis conocimientos y mi esfuerzo en que el trabajo de los escritores canarios haya sido visibilizado, a veces más allá de nuestros propios medios.
No me cabe ninguna duda de que así seguirá siendo por muchos años. Las tres directivas que hemos trabajado en todo momento por conseguirlo hemos dejado un buen y sólido legado que perdurará en el tiempo. No en vano, pasito a paso, nos hemos ido convirtiendo en una de las asociaciones de escritores/as referentes en el Archipiélago canario con proyección hacia la España peninsular y hacia Hispanoamérica.
Vivimos tiempos convulsos, motivo más que justificado para no tirar la toalla con respecto a la Cultura que, en definitiva, es lo que nos permite ser seres humanos librepensantes. Desde mi pequeña parcela de la experiencia y el conocimiento, yo seguiré en la brecha y estoy segura de no ser la única en esa lucha.
Cierro con delicadeza esta puerta tras de mí, a sabiendas de que seguiré estando disponible para aquellos que puedan necesitarme. Será una puerta cerrada después de mucha reflexión, pero que nunca estará con la llave pasada.
De momento necesito tiempo para asumir esta nueva etapa de mi vida y reinventarme de nuevo, algo que ya me resulta del todo familiar. La resiliencia es desde hace mucho mi palabra favorita.
Los dejo en buenas manos y eso me permite alejarme sin remordimientos ni temores. Acte seguirá creciendo y yo veré ese triunfo desde la trastienda desde la que me corresponde trabajar ahora, un lugar que compartiré con honor con los muchos compañeros/as asociados a Acte Canarias que intentamos hacer por la asociación algo más que pagar una pequeña cuota a final de año.
Toca disfrutar por fin de mi merecida jubilación y colaborar, sí, pero a otro ritmo más acorde con mi realidad.
¡Seguiremos avanzando juntos!

Revista editada por Rosa Galdona, José Luis Regojo y Luisa Chico
NOTA: Canarias literaria no se responsabiliza de los contenidos aportados por sus colaboradores, tanto en textos como en imágenes.