
La tarde del pasado 16 de septiembre de 2026, la Tertulia El Norte celebró una nueva jornada dedicada a la escritura, la literatura y el patrimonio narrativo de Canarias. En esta ocasión, el encuentro giró alrededor de una de las leyendas más conocidas y sugerentes del archipiélago: San Borondón.
La propuesta creativa planteada a los participantes partía de una misma historia, pero obligaba a contemplarla desde dos perspectivas muy distintas. Cada persona debía preparar dos textos inspirados en la leyenda de San Borondón.
El primero debía estar escrito desde el punto de vista de la inocencia de un niño. Una mirada abierta a la imaginación, a la aventura y a esa capacidad propia de la infancia para aceptar lo imposible sin necesidad de encontrar inmediatamente una explicación.
San Borondón podía convertirse así en una isla esperando ser descubierta, en un territorio donde cualquier aventura era posible o en ese punto lejano del horizonte que solamente aparece ante quienes todavía conservan la capacidad de sorprenderse.

El segundo texto debía abordar la misma historia desde la perspectiva de un adulto.
La experiencia, el paso del tiempo, la memoria, las dudas y la pérdida progresiva de determinadas certezas infantiles permitieron aproximarse a San Borondón desde otros lugares emocionales y literarios.
Durante la sesión, los participantes compartieron sus creaciones y demostraron cómo una misma leyenda puede adquirir significados completamente diferentes dependiendo de la edad, las experiencias personales y la forma desde la que decidamos observarla.
La actividad permitió también reflexionar sobre la importancia de la tradición oral y de aquellas historias que han acompañado durante generaciones al pueblo canario. San Borondón continúa siendo uno de esos relatos capaces de situarse a medio camino entre la historia, la leyenda, la imaginación y la identidad colectiva.
Pero la tertulia fue también una invitación a preguntarnos qué ocurre con nuestra mirada conforme crecemos.
El niño puede contemplar el horizonte y esperar sinceramente encontrar una isla desconocida. El adulto probablemente buscará explicaciones, documentos y certezas. Sin embargo, quizá permanezca dentro de él una pequeña parte de aquel niño que todavía desea que San Borondón aparezca algún día entre la bruma.
Ese diálogo entre infancia y edad adulta convirtió la sesión del 16 de septiembre en un encuentro especialmente significativo.
La Tertulia El Norte continúa así generando espacios donde la creación literaria sirve no solamente para escribir, sino también para recuperar historias, compartir experiencias y acercarse desde nuevas perspectivas al patrimonio cultural y narrativo de Canarias.
Porque quizá San Borondón nunca haya desaparecido del todo.
Puede que simplemente continúe esperando, en algún lugar del horizonte, a que volvamos a mirar con los ojos adecuados.