Margarita-Otero-Solloso
Margarita Otero Solloso

Surge la inspiración, 

brota segura, 

galopa contorneando 

palabras al azar, 

dictando lo que siento, 

cual voz que habla por dentro, 

y no puede callar. 

 

Aprovecha, me dice,

¿No escuchas lo que digo? 

¡Ruge!¡Despierta! ¡Grita! 

y déjalo salir. 

Nada quiero perderme

y obedezco enseguida, 

tomo papel y tinta

y comienzo a escribir. 

 

Me agita, me estremece, 

me excita, me apasiona, 

me envuelve, me embelesa, 

susurra... y me emociona. 

 

Se apaga despacito,

me calmo y la medito, 

la leo, la disfruto, 

alcanzo el infinito. 

Se enciende nuevamente, 

mana igual que un torrente, 

guía mi pensamiento, 

hace girar mi mente. 

Me eleva, me da alas, 

me empuja, me hace hablar... 

Repito cada verso, 

observo el Universo, 

y comienzo a flotar. 

 

Vuelo cruzando valles, 

montañas y praderas, 

eterna primavera 

luce en mi corazón. 



 

Surco mares de estrellas, 

playas de blanca arena, 

me arrastra, me sumerge, 

es más fuerte que yo. 

 

Me deslizo con ella 

por aguas peligrosas, 

por jardines de rosas, 

por el sol, por el mar... 

 

¡No puedo detenerme! 

¡No quiero! mejor dicho, 

¡No pares!, le suplico, 

¿qué hay mejor que soñar? 

¡Acércate!, le digo,

soy otra en tu regazo, 

quiero sentir tu abrazo, 

tu esencia, tu pasión... 

¡Arde cual fuego intenso! 

Que un sentimiento inmenso 

inunda el corazón. 

 

Ya nada me sosiega, 

me embriago con tu son; 

es tan grande la entrega 

que nada más me llena, 

tan solo tu calor. 

 

Eres musa divina, 

y a veces adivina 

de historias sin razón; 

historias diferentes, 

de hadas y de duendes 

que narran ilusión; 

a veces pesadillas, 

a veces maravillas, 

y otras... decepción. 

 

A solas, con mi almohada, 

vacila, enajenada, 

mi alma apasionada 

con tu alegre canción. 



 

Cual nana de una madre, 

el sueño ya me invade... 

¡no huyas!, ¡por favor! 

 

Te fuiste... no te escucho... 

mi mano se detuvo, 

de nuevo... soledad. 

Despierto y no te encuentro, 

termino ya este verso 

¡vuelvo a la realidad!