Eduardo-Hector-Hernández-Cabrera Nacido en Solís de Mataojo (Uruguay)

Eduardo Hernández nació en Solís de Mataojo, Uruguay, y reside en Tenerife desde 1984. Uruguayo de nacimiento y de corazón, español y tinerfeño de adopción, ha desarrollado buena parte de su vida en Canarias.

Su infancia y adolescencia transcurrieron en Piriápolis, ciudad balnearia situada a orillas del océano Atlántico. Desde muy joven sintió una especial fascinación por el horizonte, los viajes y la posibilidad de descubrir otros lugares y culturas. Pasaba horas frente al mar imaginando que algún día recorrería el mundo y que aquellas experiencias podrían convertirse en historias.

Durante años soñó con plasmar sus viajes y vivencias en un libro. Sin embargo, su trayectoria profesional terminó desarrollándose en ámbitos diferentes a los que había imaginado inicialmente, y la escritura permaneció durante mucho tiempo como una vocación latente.

Con el paso de los años, aquella inquietud narrativa volvió a ocupar un lugar central. Junto con Alejandro, decidió recuperar y contar uno de los episodios más intensos y determinantes de su juventud, una experiencia que acabaría convirtiéndose en la base de su obra En un lugar de Argentina de cuyo nombre no quiero acordarme.

El libro parte de una historia real protagonizada por dos jóvenes viajeros que, en 1980, durante un recorrido por Perú, Bolivia y Argentina, se vieron involucrados de manera involuntaria en una situación que transformaría sus vidas. Tras ser detenidos en el puesto fronterizo de Aguas Blancas, Argentina, fueron trasladados primero a la Gendarmería de Orán y posteriormente a la Penitenciaría de Salta, donde permanecieron privados de libertad.

A través de esta experiencia, Eduardo Hernández construye un relato marcado por la incertidumbre, el miedo, la resistencia, la confianza y la necesidad de supervivencia. La obra recupera una vivencia personal situada además en un contexto histórico especialmente complejo, el de las dictaduras militares que atravesaban buena parte de América del Sur en aquellos años.

Su escritura nace, por tanto, de la memoria y de la necesidad de preservar experiencias capaces de marcar una vida. El viaje, la amistad, la incertidumbre, la libertad y la capacidad humana para afrontar situaciones extremas se convierten en elementos fundamentales de su universo narrativo.

Después de muchos años con aquel narrador esperando su momento, Eduardo Hernández encontró finalmente en la literatura la herramienta con la que transformar recuerdos y experiencias en historias destinadas a permanecer.

Web: eduardohernandezescritor.es

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