La IV Feria de Escritores y Cantautores de ACTE Canarias reunió a autores, editoriales, espacios de radio y podcast, recitales, presentaciones y una exposición de portadas de la revista de la asociación, en una jornada donde los libros salieron al encuentro de nuevos lectores.
Los Silos, 23 de mayo de 2026.
Hay días en los que una plaza deja de ser únicamente una plaza para convertirse en un corazón abierto. Eso ocurrió en Los Silos durante la IV Feria de Escritores y escritoras y Cantautores y cantautoras de ACTE Canarias, celebrada en el marco del Día de Canarias. La Plaza de la Luz y sus aledaños se llenaron de libros, guitarras, voces, abrazos, primeras conversaciones y futuras colaboraciones, en una cita anunciada como espacio para que escritores y cantautores pudieran mostrar sus obras, firmar libros, compartir música y acercarse al público.

Desde las 10 de la mañana, el municipio fue tomando el pulso de una fiesta distinta: no la del ruido vacío, sino la de la palabra compartida. Alrededor de 60 autores y autoras, entre escritores, escritoras, cantautores y cantautoras, se dieron cita en una jornada que unió literatura, música, edición y comunicación cultural. Cada mesa tenía algo de pequeño refugio: poemarios, novelas, relatos, discos, proyectos, firmas, dedicatorias y esa emoción íntima que aparece cuando un libro cambia de manos y encuentra lector.
La feria no fue solo un escaparate. Fue, sobre todo, un lugar de encuentro. Muchos compañeros se reconocieron por primera vez fuera de las redes, otros se reencontraron después de largo tiempo, y entre saludos, presentaciones y conversaciones al borde de las carpas comenzaron a fraguarse posibles colaboraciones. Porque también de eso trataba la jornada: de crear comunidad, de tender puentes, de recordar que la cultura crece cuando se comparte.


Junto a los autores estuvieron presentes las editoriales Fuerte Letra y Escritura entre las Nubes, reforzando el vínculo indispensable entre quienes escriben, quienes editan y quienes leen. Su presencia aportó músculo editorial a una feria que puso en valor tanto la obra individual como el tejido colectivo que sostiene la creación literaria en Canarias.
Uno de los espacios que también llamó la atención fue la exposición de portadas de la revista de ACTE Canarias, un recorrido visual por esa otra forma de contar que tiene la literatura cuando se convierte en imagen, diseño y memoria editorial. Las portadas, dispuestas como ventanas abiertas al trabajo cultural de la asociación, permitieron al público asomarse a la trayectoria de una publicación que da visibilidad a la creación literaria de sus asociados y colaboradores. La revista digital Canarias Literaria, vinculada a ACTE, se presenta como un espacio de difusión para poemas, relatos, reseñas, entrevistas, presentaciones y ensayos, con más de 300 textos publicados desde su puesta en marcha.
Aquella exposición añadió una capa más a la jornada: no solo estaban los libros sobre las mesas, ni las voces sobre el escenario, sino también la huella gráfica de un proyecto colectivo. Cada portada parecía decir que detrás de cada publicación hay una historia, una apuesta, una sensibilidad y una comunidad que insiste en sostener la palabra.
La palabra escrita tuvo su espejo sonoro en los recitales, las actuaciones de cantautores y las presentaciones de libros que se fueron sucediendo a lo largo del día. Hubo poemas lanzados al aire con la misma naturalidad con la que se ofrece una confidencia; canciones que parecían venir con salitre, memoria y camino; y autores que presentaron sus obras no como quien exhibe un objeto, sino como quien abre una puerta.








También la radio y el podcast encontraron su espacio en esta celebración de la cultura viva. Programas y proyectos como Gotitas de Agua, Con la guitarra a cuestas, Palabras del Atlántico, Liderarte y 10 Minutos Más se sumaron a una jornada en la que la comunicación cultural se mostró como aliada imprescindible para amplificar voces, historias y trayectorias.





En Los Silos, los libros no esperaron quietos. Salieron a la calle. Buscaron conversación. Se dejaron tocar, hojear, preguntar. Algunos lectores llegaron con una idea clara; otros se dejaron sorprender por una portada, por una recomendación, por una firma o por el relato breve de un autor explicando de dónde nació su obra. Y en ese gesto sencillo —el encuentro entre quien crea y quien recibe— la feria encontró uno de sus mayores sentidos.
La imagen del día fue la de una cultura cercana, sin distancia solemne, hecha de manos que se estrechan y palabras que circulan. Entre montañas, música, voces, libros y portadas convertidas en memoria visual, Los Silos acogió una celebración donde Canarias se reconoció también en sus autores: en quienes escriben desde la memoria, desde la emoción, desde la crítica, desde la canción o desde el deseo de contar.















































Al caer la tarde, quedaba la sensación de que algo más que una feria había sucedido. Los libros encontraron nuevos lectores; los cantautores, nuevos oídos; los proyectos culturales, nuevas complicidades; y la revista de ACTE Canarias, con sus portadas expuestas, recordó que la literatura también deja rastro en imágenes, en archivos, en caminos compartidos.
La IV Feria de Escritores y Cantautores de ACTE Canarias dejó en Los Silos una estampa difícil de olvidar: la de una plaza convertida en página abierta, una guitarra al hombro, un libro firmado, una portada contemplada con curiosidad y una comunidad celebrando, con voz propia, el poder de la palabra.






































