Hoy, Yolanda ha nacido a la vida eterna. Y aunque las palabras parecen pequeñas para expresar la inmensidad de nuestro dolor, el corazón busca la manera de nombrar su ausencia, abrazar su recuerdo y encontrar, entre lágrimas, un hilo de esperanza al que aferrarse. Yolanda era una mujer joven, con tantos caminos por recorrer, sueños por cumplir y abrazos por regalar. Sin embargo, la vida nos enfrenta, a veces, a despedidas que jamás hubiéramos querido vivir, a silencios que pesan...