Las hojas del almanaque fueron cayendo una a una, a veces balanceándose lentamente a impulsos de la suave brisa, en otras ocasiones arremolinándose en torbellino incontrolable, como incitadas por el Alisio agresivo, pero cayendo inexorablemente hasta llegar al día de hoy. Dentro de unas horas arrancaremos la última hoja brindando por un año mejor con petardos y fuegos artificiales sirviendo de banda sonora a un momento irrepetible, los últimos instantes del 2025, un año que en Acte hemos transitado desde...